sábado, 7 de noviembre de 2009

Preparación.

Nos levantamos nada más oír el despertador, Sol se quedó un rato más en la cama y nosotras fuimos a preparar el desayuno, no había mucho donde elegir así que preparé tres cola caos y un café, mientras Ana ponía la mesa. Luego salí corriendo en busca de una bolleria y compre muchos croissants pequeñitos y los lleve a la casa. Cuando llegué Sol estaba en la ducha y a Rosario le acababa de sonar el despertador y se estaba vistiendo, cogí una bandejita y puse todos los croissants.
Cuando vino Sol, y vio el desayuno se quedó con la boca abierta, se sentó rapidísimo y nos preguntó que por qué hacíamos eso por ellas y nosotras siempre contestábamos que era nuestra forma de devolverlas el favor. Entonces llegó la hora de la gran sorpresa y justo cuando apareció la madre nos miramos Ana y yo y dijimos a la vez:

-¡Tenemos otra sorpresita! Esta tarde vamos a ir las tres a ver “Por poco ángeles” al teatro
-¡¡¡¿De verdad?!!!
-¡¡¡Si!!!
-Muchas gracias- dijo Rosario.

Sol se puso a llorar de la emoción y nosotras la acompañamos hasta el colegio y la prometimos que la iríamos a recoger antes de comer para pasar la tarde juntas.
Entre que la dejamos y la volvíamos a recoger preparamos una gran pancarta con trozos de telas en la que pusimos con pintura “Desde España por vosotros” y la decoramos con purpurina y fotos que habíamos traído desde España.
Cuando fuimos a recoger a Sol nos costó bastante conseguir que la dejasen salir, pues necesitaban la autorización materna pero llamaron a Rosario y todo se arregló. Fuimos a comer a un bar cercano al colegio y más tarde al teatro, entonces Ana dijo que se le habían olvidado las entradas en casa. Cogimos un taxi, cogimos rápido las entradas y volvimos al teatro.
Cuando llegamos no había nadie y Ana y yo nos pusimos a bailar las canciones de “Por poco ángeles”, una cámara nos grabó hasta que empezó a venir gente que nos pusimos las primeras.
Antes de entrar compramos de todo: pañuelos, posters, cintas del pelo, chapas, pulseras y una cámara de fotos de usar y tirar. Con todo esto nos gastamos todos los ahorros que nos había dejado el tío, pero no nos importó no tener dinero.
Al entrar en el teatro nos quitaron la pancarta por mera precaución, para que no se la lanzáramos a los actores.
Una vez ya dentro, nos sentamos en la primera fila y esperamos impacientes que empezara la actuación...

No hay comentarios:

Publicar un comentario