Tardaron bastante en empezar, pero no tanto como para desesperarme, después de todo estuve a punto de no poder verlos, así que de alguna forma no me importaba mucho la espera.
Cuando empezó las tres nos pusimos a llorar y a gritar como locas, nos sabíamos todas las canciones, pero cuando apenas llevaban dos canciones se apagó todo y se iluminaron las butacas, nos sentamos todos sin comprender nada de lo que pasaba y salió el actor más mayor, que se llama Alejo, al escenario y dijo:
-Todas las chicas españolas que se levanten por favor- y nos levantamos diez como mucho- gracias. Ahora que se sienten todas las que no se llamen ni Ana ni María- se sentaron 6 y entonces dijo- y por ultimo sentaros todas las que viváis en Argentina por favor.
En ese momento me entró tanto miedo que inconscientemente me había sentado en mi butaca y miraba hacía el escenario, cuando me di cuenta que me había sentado miré a María, ella también se había sentado. Estábamos cogidas de la mano y Sol nos decía que subiésemos. Entonces Alejo dijo un poco mas serio:
-Subir al escenario por favor, no os escondáis, porque tarde o temprano os vamos...
-¡Aquí!-dijo Sol gritando.
Sol nos empujó hasta que nos levantamos de las butacas, al final decidimos subir, al fin y al cabo, nada puede salir mal.
Yo iba delante y por nervios o miedo, no lo sé exactamente, me paré delante de las escaleras, miré hacía el publico, lo único que me faltaba con lo mal que lo pasaba cuando me miraba mucha gente. Entonces María me empujó y me caí, me di un golpe en la boca y me sangraba el labio inferior, una vez en el escenario nos quedamos quietas en un lateral.
¿Qué pasaba, Sol nos devolvía la sorpresa, nos habían visto bailar…?
Por detrás de nosotras apareció otro actor de los mayores, el más guapo, él se llama Nicolás, tenia 25 años, era alto, pelo rubio oscuro, morenito de piel y ojos claros. Nos miró, luego al público y dijo:
-Ahora vamos a hacer un descanso y necesitamos que salgáis, disculpen las molestias y fuera se os repartirá algo de beber, pero para eso necesitareis mostrar la entrada, gracias por su colaboración-se empezó a ir la gente, cuando ya no quedaba nadie Nicolás se giró hacía nosotras y dijo- Nos han llamado vuestros padres.
María y yo nos cogimos de la mano, teníamos miedo, no sabíamos que hacer, teníamos dos opciones, quedarnos quietas o echar a correr, pero desde luego lo último que queríamos en ese momento era encontrarnos con nuestros padres. Estábamos confusas, necesitábamos encontrar una salida, salimos corriendo y de pronto a punto de poder cruzar la puerta aparecieron dos guardias de seguridad, que por supuesto nos atraparon.
Al principio nos resistimos, pero que podíamos hacer, eran muchísimo más fuerte que nosotras. Al final nos rendimos y nos llevaron a una salita muy pequeña, donde estaban todos los actores a partir de la edad de Nicolás para abajo. Nos miraban como si nosotras fuésemos las famosas en vez de ellos, nos sentaron en dos sillas como si hubiésemos cometido algún crimen. Nicolás se fue a buscar a Emilia, otra de las actrices, también se fueron los más pequeños. En ese momento tenia la extraña sensación de querer largarme de ese lugar, donde se encontraba uno de mis grandes sueños, conocerles y estar con ellos. Pero en nuestro sueño no participaban nuestros padres, por lo tanto María y yo nos miramos, nos levantamos y andamos lentamente hasta la puerta ninguno nos freno hasta que estando a punto de atravesar la puerta apareció Juan Pedro, un actor de 16 años, más alto que yo, pelo castaño claro y ojos marrones, del cual yo tenía alguna información, nos freno y nos miró sonriendo con aire de superioridad. Algo me hizo quedarme quieta, algo en él me frenaba, no sabía exactamente que pero tenía la necesidad de pelearle aunque en el fondo no quería. María retrocedió dándose por vencida, en el fondo quería estar con ellos, yo en cambio no tenia la mínima intención de volver a mi silla, pero él con solo mirarme directamente a los ojos, sin decir palabra alguna consiguió lo que mi madre no hubiese conseguido por mucho que hubiese dicho o hecho. Al final volvimos a sentarnos mientras ellos nos seguían mirando con cara interrogante, estuvimos un rato esperando en silencio, bueno en realidad fueron apenas diez minutos que se nos hicieron eternos. Entraron Nicolás y Emilia, tenía unos veinticuatro años, bastante alta, con el pelo rubio y largo, los ojos azul oscuro, y sorprendentemente mucho más guapa que en pantalla. Entonces Nicolás dijo:
-Chicas vuestros padres vendrán en unos días para recogeros y mientras tanto, estaréis alojadas en nuestro hotel custodiadas por dos guardias.
Las caras de los chicos fueron cambiando a cada palabra que él decía. De pronto se oyeron unos gritos llamando a Nicolás y a Emilia que se fueron corriendo. Todos nos miraban intentando asimilar lo que pasaba y en cambio nosotras que sabíamos perfectamente de que se trataba todo barajamos distintas posibilidades de escaparnos, pero ninguna solución nos pareció lo suficientemente buena, al fin y al cabo estar allí era nuestra mejor opción.
De repente Juan Pedro nos preguntó:
-¿Qué habéis hecho?
-Escaparnos- dije yo sin prestar mucha atención.
-¡Puff!- contestó con aires de superioridad.
-¿Puff, puff?, ¿Tú alguna vez te has escapado...¡¡De tu país!!?- dije enfadada y sin darme cuenta de con quien estaba hablando, al ver que nuestro sueño se esfumaba.
A todos se les abrieron los ojos, sin terminar de creérselo. Desde ese momento las chicas nos empezaron a preguntar sin siquiera darnos tiempo a responder, yo mientras tanto miraba a Juan Pedro buscando algo para poder hablar con él, no se me ocurría nada, pues lo único que sabia de él, estaba segura de que le haría daño. Tras tres minutos Gastón, un actor muy guapo de veintitrés años, alto, rubio y con ojos marrones claros, también conocido como el amor platónico de María, grito:
-¡Déjenlas!
Todos se callaron. María y yo nos miramos sorprendidas de la voz que tenía. Antes de que a nadie le diese tiempo a hablar entro Nicolás gritando:
-Nacho, Euge, Peter (así llaman a Juan Pedro), Mar ¡Os llaman! y Gastón cuídalas.
Nos quedamos los tres en la salita sin decir nada. En ese silencio, yo no soportaba el dolor del labio y me intentaba secar la sangre con la manga de la sudadera y María pareció darse cuenta de lo que estaba viviendo, pues Gastón estaba enfrente de ella y no le había dicho ni hola. De esto me di cuenta cuando giré la cabeza y… no me lo podía creer, otra vez estaba llorando y sin previo aviso empezó a gritar:
-¡Ana ¿Qué esta pasando?! ¿Qué hemos hecho? Estamos cumpliendo un sueño, estamos ¡en el Gran Rex, Ana! ¡No lo entiendo!
En ese momento Gastón salio de la sala pero cuando nos dimos cuenta y nos disponíamos a salir apareció Nico y nos dijo:
-Salir y sentaros abajo del escenario a vernos. No intentéis nada, por favor.
Salimos efusivamente y un señor gordo y muy alto llamado Ramiro nos acompaño hasta nuestro sitio al lado de Sol. Tardaron unos minutos en salir al escenario. Cuando nos sentamos, Sol se quedo boquiabierta de lo que nos estaba pasando, entonces fue ahí cuando le tuvimos que contar más o menos la verdad. Al principio no entendía nada, pero poco a poco lo fue comprendiendo.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario