Estábamos deprimidas y a nuestros padres se les ocurrió la genial idea de mandarnos a Málaga a casa de mi tío Francisco para que le ayudásemos con sus hijos, nosotras accedimos.
Allí estábamos detrás de un niño de un año y una niña de cinco, nos entreteníamos pero no se nos pasaba la depresión y la verdad tampoco queríamos, porque eso significaría que nos dejamos vencer por los adultos cosa que nunca consentiríamos.
Mientras estaba en Málaga se nos dejaron de ocurrir ideas por lo tanto nos deprimíamos más.
Un día el tío se percato de que nos pasaba algo y ni corto ni perezoso se nos lanzó a preguntar, nosotras le contamos lo que nos pasaba sin mucho detalle, ya que no le íbamos a contar que habíamos pensado hasta robar al abuelo o escaparnos,... el tío no dijo nada y estuvo sin hablarnos todo el día luego nos fuimos a dormir esperando el buen amanecer del próximo día. A la mañana siguiente me desperté con el llanto del pequeño francisco, fui a buscarlo para calmarlo y luego fui a la habitación de mi tío pero el ya se había ido al trabajo y en su mesilla había un sobre rojo que ponía “Ana y María” yo la cogí y me subí a la cocina con el pequeño para darle de desayunar, lo senté en la trona y le preparé la papilla y mientras se la daba me preguntaba sobre el contenido del sobre, cuando hubo terminado le puse en su tacatá, me senté en un banquito del jardín y abrí el sobre en el que ponía:
Queridísimas María y Ana:
Siento haber estado tan borde durante el día de ayer después de haberme contado lo de vuestro sueño y todo eso, necesitaba pensar y esa también es una de las razones de porque hoy he madrugado tanto, no quiero arrepentirme de lo que vais a leer a continuación.
Yo siempre tuve un sueño que nunca se cumplió, ya os lo contaré en otro momento, y al oíros decir todo eso de viajar a Argentina, me vino la imagen mía siendo un niño y pidiendo a mi padre que me llevase a cumplir mi sueño y hoy todavía no lo he conseguido, por este motivo me gustaría que por lo menos lo cumpláis vosotras, así que bajar al sótano y allí en la casita de muñecas encontrareis una sorpresa interesante.
Muchos besos
Vuestro tío.
Cogí a mi primo Francisco en brazos y bajé corriendo a buscar a mi prima Ana llegué a su habitación y la desperté:
-¡Ana despierta! ¡Rápido! - mientras la zarandeaba -¡que el tío nos ha dejado una sorpresa!
-....e pasa?-dijo casi dormida
-¡Ana si no te despierta bajo yo sola!
-Vale ya voy - dijo mientras se levantaba
La cogí de la mano y la llevé al sótano, dejé a mi primito en el suelo y fui a la casita de muñecas, allí había una caja roja y verde en laque ponía “María y Ana”, se la di a Ana y le dije que subiera al salón, yo cogí al pequeño en brazos. En el salón mientras el niño jugaba, abrimos la caja y dentro había unas autorizaciones de nuestros padres o algo parecido, unos billetes de avión para esa misma noche, un sobre rojo y unas bufandas. Ana y yo estábamos alucinadas cogí la carta, la abrí y empecé a leer en voz alta:
Hola de nuevo chicas:
Me imagino que os habéis quedado alucinadas ¿no? Bueno os lo voy a explicar un poco mejor:
Esas autorizaciones son para que podáis viajar solas fuera del país, los billetes de avión son para que os valláis a Argentina esta misma noche y las bufandas son para que no paséis frío ya que allí es invierno...
Que os lo paséis muy bien.
Besitos del tío
PD: Vuestros padres no lo saben, yo os cubro con lo que sea.
PD1: Coger dinero de la cajita roja que hay en el salón.
No sabíamos que hacer por lo tanto hicimos lo de todos los días, como si fuésemos robots, dimos de desayunar a mi primita y luego bajamos a su piscina los cuatro.
Por la tarde cuando a penas quedaban dos horas para tener que estar en el aeropuerto escribimos una extensa carta al tío dándole mil gracias, contándole todo lo que queríamos hacer y pidiéndole que no dijese nada a nuestros padres y que le cogemos una mochila.
lunes, 2 de noviembre de 2009
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