Terminó el show y nosotras nos quedamos sentadas en nuestros asientos mientras la gente se iba, Sol se fue después de despedirnos y nos dio las gracias por la ropa. Cuando se hubo ido toda la gente, vino Ramiro y nos llevó del brazo hasta la puerta trasera donde en una misma furgoneta nos juntamos Emilia, Nico, María y yo, nos llevó a un hotel súper lujoso, entramos por el garaje de carga, Emilia y Nico subieron en ascensor desde el garaje para no ser vistos, pero como María y yo queríamos ver el ambiente, subimos por las escaleras junto a Ramiro que por su expresión no parecía muy contento.
Había muchísima gente, gritando a Nico y a Emilia. Nosotras nos reímos y subimos hasta el tercer piso, donde nos encontramos a Nico y Emilia esperándonos en una puerta.
-Movéis masas eh-dije todavía riéndome.
-Podríais bajar a saludar y a posar ¿no?-dijo María.
-No solemos hacer eso, son demasiadas y bastante tenemos con la prensa ¿no creéis?- dijo Nico en tono chistoso.
Entonces estando María a punto de contestar de malas maneras se oyó:
-Bueno chicas esta es vuestra habitación y por favor no intentéis escaparos, bueno aunque lo intentéis Ramiro estará en la puerta las 24horas del día.-dijo Emilia y se metió en la habitación de al lado. Nico se fue tras ella y Ramiro nos metió en una habitación.
Cuando entramos nos quedamos impresionadas, pues era una habitación enorme, con una cama de matrimonio, un baño con jacuzzi, neverita con bebidas, alguna fruta, etc.
Lo primero que hicimos las dos fue dejar lo que llevábamos en el suelo y tirarnos en la cama y cuando nos empezamos a dar con las almohadas y a reírnos llamaron a la puerta y sin dar permiso entró Emilia y dijo:
-Tomen estas camisetas, úsenlas de pijama y duérmanse que ha sido un día muy largo.
Luego se marcho y cerró la puerta, no habíamos cenado y cogimos unas piezas de fruta, cuando la terminamos yo me quité la gasa pero seguía sangrando y llamé a recepción para que subiese un médico. Al rato subió un médico y me dio cinco puntos en el labio y dijo que tuviese más cuidado y que no lo forzase.
Cuando ya nos preparamos para dormirnos llamaron al teléfono de la habitación y era una chica la que hablaba y dijo:
-Esa es la habitación de Nicolás
-No, pero quien es usted- dijo María
-Yo soy Roberta, una fan de “Por poco ángeles” y me he enterado que estaba alojado en este hotel y he cogido una habitación para poder llamar a todas las habitaciones. Pero bueno, gracias de todas formas.
-Perdón, ¿en qué habitación estás?
-En la 203, ¿por qué lo preguntas?
-No por nada, pura curiosidad. Bueno, un consejo nunca pierdas la esperanza.
Y colgaron. Yo me empecé a reír pero me tiraban los puntos y me fui al baño dejando a María pensativa.
Cuando volví a salir, María ya no estaba. La busqué por toda la habitación y cuando ya estaba segura de que allí no estaba abrí la puerta y Ramiro dijo:
-Está con Nico y Emilia.
Yo salí corriendo y llamé a la puerta, me abrió Emi y pasé a la habitación, cuando encontré a María intentando convencer a Nico de que fuese a ver a la fan yo me uní y propuse que saliera a firmar algunos autógrafos, él no estaba muy convencido pero María y su poder de convicción pudo con él.
Bajamos con él porque a Emi no la convencimos. Cuando llegamos a la entrada y las fans lo vieron se pusieron a gritar y María y yo nos miramos y nos dimos cuenta de que solo llevábamos la camiseta, pero nos empezamos a reír y luego nos acercamos a Nico que se agachó y al oído le dijimos:
-Te esperamos en la puerta de la habitación 203 dentro de unos cinco minutos ¿Ok?
Él nos guiñó un ojo y nosotras salimos corriendo. Llegamos a la habitación y nos abrió Roberta la chica que había hablado con María. Entonces María dijo:
-Hola, soy María la chica con la que hablaste antes por teléfono.
Roberta parecía extrañada, a mi también me parecía extraño todo aquello, nosotras que siempre habíamos sido las fans y no las acompañantes, por decirlo así, de los famosos. Entonces María dijo:
-Nosotras somos unas fans como tú, lo que pasa es que...
Antes de poder terminar la frase apareció por la puerta Nico, al verlo Roberta casi se muere y empezó a llorar, pues no se lo podía creer y nosotras nos sentíamos súper orgullosas de lo que estábamos haciendo.
Nico le firmó: posters, el Cd, se hizo fotos con ella, etc. Estuvimos apenas quince minutos pero valieron la pena. Nico se fue pidiéndonos otra vez que no nos escapáramos. María lloraba con Roberta, mientras esta nos agradecía una y otra vez todo... estuvimos así como dos minutos y luego ya nos despedimos.
La verdad es que a María y a mi nos hubiese gustado que nos pasase algo así, pero nosotras ya estábamos viviendo un sueño, un poco raro, pero un sueño al fin y al cabo y no era justo que no lo compartiésemos con alguien más.
lunes, 21 de diciembre de 2009
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Cumpliendo un sueño infantil.
Cuando ya le contamos todo a Sol, incluido eso de que ya no íbamos a dormir en su casa y pidiéndola que no dijese nada a su madre, decidimos que se podía quedar con el poco equipaje que habíamos dejado en su casa.
Al rato se apagaron las luces y empezó el espectáculo, volvieron a empezar desde el principio y yo tenía la extraña sensación de que cada vez que salían Nicolás, Emilia, Peter y Gastón al escenario nos miraban a nosotras para asegurarse de que no nos habíamos escapado...
En el escenario, apareció Mar, era un año mayor que yo, morena y había sido novia de Peter, entoces dijo:
-Ahora voy a cantar “Luchare por tu amor” con una invitada especial. Un fuerte aplauso para... ¡Ana!
Nosotras aplaudimos muchísimo, pues era nuestra canción favorita.
-Ana por favor sube al escenario- dijo Mar de nuevo.
Nosotras volvimos a aplaudir mientras nos reíamos, cuando pasados unos segundos apareció un chico vestido de negro y un micrófono en la oreja que se nos acercó a nosotras y dijo:
-¿Que te pasa que no sales?
Yo me giré para ver a quien se refería y luego pregunté:
-¿A mi?
-Claro que te lo digo a ti.
Me cogió del brazo y me volvió a subir al escenario, me estaba empezando a dar un ataque de nervios y me mordí el labio que me volvió a sangrar. Me lo sequé con la sudadera, pero no dejaba de sangrar entonces Euge, que tenia mi edad, era rubia y con ojos verdes, me hizo señas para que me acercase a ella, yo sin pensarlo me acerqué, estaba fuera del escenario y me dijo en voz baja:
-Ponte esto en ese labio,- dijo dándome una gasa con esparadrapo-toma esto y disfruta- me dio una guitarra muy decorada-sabiéndote la canción vas a ser capaz de tocarla delante de todos.
Se fue corriendo y Mar me hizo gestos para que saliera pero yo no era capaz de moverme, había dado clases de guitarra pero hacía años que no cogía una, nunca había sido capaz de hacer una audición y esto era mucho peor ni siquiera sabia las notas de la canción.
Emilia vino corriendo y me dijo:
-Tú eres capaz
Me empujo y me senté en una silla, yo miré a María desesperada pero ella solo aplaudía y gritaba.
Empezó la canción y yo me puse a improvisar y las notas me salían con facilidad era como si alguien las colocase en mi cabeza justo antes de que las tocase.
Terminamos la canción y abracé a Mar con fuerza y ella me dijo:
-Cumpliste un sueño infantil- lo dijo susurrando.
Salí del escenario y Emilia me dijo:
-Quédate con ella- se refería a la guitarra- y practica porque eres buena.
Me dio una funda de tela de colores y me bajé del escenario sentándome con María y Sol.
María me miraba alucinada pues no sabía que tocaba la guitarra y aun más cuando vio que me habían regalado la guitarra.
A partir de ese momento ni siquiera se me pasó por la cabeza escaparme, pues sentía que nada me podía salir mal, me sentía la dueña de todo, se me había quitado el pánico escénico y ya no sería un problema.
Al rato se apagaron las luces y empezó el espectáculo, volvieron a empezar desde el principio y yo tenía la extraña sensación de que cada vez que salían Nicolás, Emilia, Peter y Gastón al escenario nos miraban a nosotras para asegurarse de que no nos habíamos escapado...
En el escenario, apareció Mar, era un año mayor que yo, morena y había sido novia de Peter, entoces dijo:
-Ahora voy a cantar “Luchare por tu amor” con una invitada especial. Un fuerte aplauso para... ¡Ana!
Nosotras aplaudimos muchísimo, pues era nuestra canción favorita.
-Ana por favor sube al escenario- dijo Mar de nuevo.
Nosotras volvimos a aplaudir mientras nos reíamos, cuando pasados unos segundos apareció un chico vestido de negro y un micrófono en la oreja que se nos acercó a nosotras y dijo:
-¿Que te pasa que no sales?
Yo me giré para ver a quien se refería y luego pregunté:
-¿A mi?
-Claro que te lo digo a ti.
Me cogió del brazo y me volvió a subir al escenario, me estaba empezando a dar un ataque de nervios y me mordí el labio que me volvió a sangrar. Me lo sequé con la sudadera, pero no dejaba de sangrar entonces Euge, que tenia mi edad, era rubia y con ojos verdes, me hizo señas para que me acercase a ella, yo sin pensarlo me acerqué, estaba fuera del escenario y me dijo en voz baja:
-Ponte esto en ese labio,- dijo dándome una gasa con esparadrapo-toma esto y disfruta- me dio una guitarra muy decorada-sabiéndote la canción vas a ser capaz de tocarla delante de todos.
Se fue corriendo y Mar me hizo gestos para que saliera pero yo no era capaz de moverme, había dado clases de guitarra pero hacía años que no cogía una, nunca había sido capaz de hacer una audición y esto era mucho peor ni siquiera sabia las notas de la canción.
Emilia vino corriendo y me dijo:
-Tú eres capaz
Me empujo y me senté en una silla, yo miré a María desesperada pero ella solo aplaudía y gritaba.
Empezó la canción y yo me puse a improvisar y las notas me salían con facilidad era como si alguien las colocase en mi cabeza justo antes de que las tocase.
Terminamos la canción y abracé a Mar con fuerza y ella me dijo:
-Cumpliste un sueño infantil- lo dijo susurrando.
Salí del escenario y Emilia me dijo:
-Quédate con ella- se refería a la guitarra- y practica porque eres buena.
Me dio una funda de tela de colores y me bajé del escenario sentándome con María y Sol.
María me miraba alucinada pues no sabía que tocaba la guitarra y aun más cuando vio que me habían regalado la guitarra.
A partir de ese momento ni siquiera se me pasó por la cabeza escaparme, pues sentía que nada me podía salir mal, me sentía la dueña de todo, se me había quitado el pánico escénico y ya no sería un problema.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
